De los 51.099 que cobraron algo por Ozempic en 2024 y lo recetan, 342 cobraron honorarios. Recetan distinto, salvo los endocrinólogos
En resumen
¿El médico que más cobra de un laboratorio es el que más receta su producto? Estados Unidos tiene las dos bases públicas que hacen falta para contestarlo: lo que cada laboratorio le paga a cada profesional de la salud, y cuántas recetas de cada droga hizo cada médico dentro de Medicare. Las crucé médico por médico hasta 2024.
La diferencia existe, y está concentrada en muy poca gente. De los 51.099 profesionales que cobraron algo de Novo o de Lilly por Ozempic en 2024 y figuran recetándolo, sólo 342 cobraron un honorario por dar una charla o por asesorar. En ellos el Ozempic ocupa seis veces y media más lugar en lo que recetan que en un médico que no cobró nada por esa marca, con el tamaño del consultorio ya descontado.
Los otros 50.757 recibieron comidas o viajes, y su práctica tiene la misma proporción de Ozempic que la de quien no cobró nada.
Y ni siquiera entre los 342 pasa en todas partes. Entre los 196 endocrinólogos, la diferencia es de 1,22 veces, o sea casi nada. Entre los 65 médicos de atención primaria y los 38 de enfermería y asistentes médicos, va de 4,36 a 6,58 veces.
Adentro de ese grupo tampoco hay escalera: el cuarto que más cobró, 95 personas, receta menos que el cuarto anterior.
Lo que estos datos no pueden decir es en qué orden pasaron las cosas: si el honorario cambió la receta, o si el laboratorio eligió como orador a alguien que ya recetaba mucho. Lo que sí muestran es dónde está el salto, cuánto mide y cuánta gente lo cruza. Y que las dos explicaciones posibles le traen el mismo problema a la compañía que paga.
En GLP-1 la plata promocional funciona como una puerta: la diferencia aparece al cruzar al grupo que cobra honorarios, y sólo donde la receta no era obvia.
Estados Unidos obliga por ley a cada laboratorio a declarar lo que le paga a cada profesional de la salud, y eso va a una base pública que se llama Open Payments. Hay otra base, también pública, que dice cuántas recetas de cada droga hizo cada médico dentro de Medicare, el seguro público: se llama Part D. Este caso cruza las dos.
El cruce se hace por el número de matrícula nacional, que aparece en las dos bases en el 99,9% de los pagos. Vale aclararlo, porque el manual oficial de Part D todavía dice que Open Payments no publica ese número y recomienda cruzar por nombre y dirección. Los archivos de 2021 en adelante sí lo traen. Lo verifiqué antes de empezar, porque sin ese número el cruce no era posible.
Antes de seguir, dos aclaraciones que hacen falta para leer todo lo que viene.
La primera es que adentro de la palabra "pago" hay dos cosas que no se parecen. Casi todas son comida: el representante del laboratorio llega al consultorio con el almuerzo y consigue unos minutos para hablar del producto. Es el 96,9% de los pagos de GLP-1 en 2024 y la mediana es de 17,20 dólares. La otra es el honorario por dar una charla o por asesorar: el 2,1% de los pagos y el 56,3% de la plata, con una mediana de 900 dólares el de charla y de 2.200 el de consultoría. Los viajes, que uno esperaría encontrar, son el 0,7%.
La segunda es que cuando digo "no cobró nada" quiero decir no cobró nada por esa marca ese año. Puede haber cobrado por otra, y muchos cobraron.
Los archivos de recetas pesan entre 3,64 y 4,06 gigabytes por año, así que en vez de leerlos enteros le pedí a CMS, el organismo que los publica, sólo las filas de las nueve marcas que me interesan. Después comparé los dos caminos fila por fila: 1.137.205 pares médico-marca, cero diferencias en los cuatro años.
| Cifra | Estatus | De dónde sale |
|---|---|---|
| 61% más de recetas (Ozempic 2024) | Cálculo propio sobre fuente oficial | Medianas de Part D 2024 según qué cobró cada médico |
| Consultorios 33% más grandes | Cálculo propio sobre fuente oficial | Archivo "by Provider" de Part D 2024 |
| 1,03% contra 0,98% de lo que receta | Cálculo propio sobre fuente oficial | Recetas de la marca sobre recetas totales del médico |
| 6,46% con honorarios, y los 342 médicos | Cálculo propio sobre fuente oficial | Open Payments 2024 cruzado por matrícula |
| 1,22 a 1,47 en endocrinología; 4,36 a 7,22 en primaria y en enfermería y asistentes médicos | Cálculo propio sobre fuente oficial | El mismo cruce, partido por la especialidad que publica Part D |
| 1.137.205 pares, cero diferencias | Cálculo propio sobre fuente oficial | El recorte contra los archivos completos, con hash verificado |
| Umbral de 11 recetas de la supresión de datos | Dato publicado | Manual oficial de Part D, abril de 2026 |
| Cobertura de Wegovy desde 2024 | Dato publicado | Aprobación de la FDA (regulador de medicamentos), 8 de marzo de 2024 |
| Lo que el regulador y la industria prohíben | Dato publicado | Alerta del OIG (inspector general de Salud), 2020, y el código de PhRMA (la cámara de laboratorios) |
Acá no hay ninguna proyección ni ningún modelo: son conteos y medianas sobre archivos publicados. Los datos de recetas llegan hasta 2024, que es el último año que CMS publicó.
Empiezo por donde está la diferencia. Los que cobraron un honorario por hablar o por asesorar tienen el 6,46% de su práctica de Medicare en Ozempic. Los que no cobraron nada por esa marca, el 0,98%: una diferencia de seis veces y media.
La objeción obvia a ese número es que esos 342 sean médicos más grandes, que receten más de todo. Y es cierto que lo son: atienden un 39% más de recetas que los que no cobran nada. Por eso la cuenta compara proporciones y no cantidades, y ese 39% ya está descontado. Pero conviene mostrar de dónde viene la objeción, porque es exactamente el error de la forma habitual de medir esto.
La cuenta habitual es simple y por eso se usa hace diez años: se agarra a los médicos que cobraron por una droga, se agarra a los que no, y se compara cuántas recetas hizo cada grupo. ProPublica lo hizo en 2016 sobre las cincuenta marcas más recetadas de Medicare y le dio 58% más (cruzando contra el registro nacional de prescriptores, porque entonces Open Payments todavía no publicaba la matrícula). Con Ozempic en 2024 esa misma cuenta me da 61%.
Ese 61% no dice lo que parece. Part D publica otro archivo con el total de recetas de cada médico, de cualquier droga, y con ese denominador aparece que el que recibe comidas tiene el consultorio más grande: 4.941 recetas al año contra 3.720,5, un 33% más. Divididas por su propio total, sus recetas de Ozempic pesan 1,03% contra 0,98%, o sea que la brecha del 61% queda en cinco centésimas de punto.
Y no es la casualidad de un año. Ozempic 2022: 0,55% contra 0,57%, esta vez apenas abajo. Mounjaro 2024: 0,74% contra 0,65%. Trulicity 2022: 0,63% contra 0,64%. En ninguno de los cuatro casos la diferencia llega a una décima de punto.
Con la misma corrección aplicada, el grupo de honorarios sigue arriba. Por eso digo que esto se parece a una puerta: la diferencia aparece al cruzarla, y del lado de adentro hay muy poca gente. El 99,3% de los que cobran algo por Ozempic y figuran recetándolo nunca cobra un honorario.
Hay una explicación aburrida que podría tirar abajo todo lo anterior: que esos 342 sean endocrinólogos. El endocrinólogo receta más GLP-1 que cualquier otro médico por razones que no tienen nada que ver con ningún pago. Si el grupo que cobra honorarios estuviera lleno de endocrinólogos, la diferencia vendría de la especialidad antes que del pago.
Así que hice la misma comparación adentro de cada especialidad.
La explicación aburrida acertó, pero sólo en un lugar. En endocrinología la diferencia casi desaparece: 1,47 en Ozempic 2022, 1,22 en Ozempic 2024, 1,46 en Mounjaro 2024. El endocrinólogo que cobra honorarios receta casi lo mismo que el que no cobra un peso.
Afuera de esa especialidad no desaparece. En atención primaria va de 4,36 a 7,16 veces, sobre grupos de 55 a 79 profesionales. En enfermería y asistentes médicos, de 6,58 a 7,22, sobre 38 y 48. Con la misma plata, el mismo año y la misma marca, el resultado pasa de 1,22 en los 196 endocrinólogos a 6,58 en los 38 de enfermería y asistentes médicos.
Ese eje ya estaba en este mercado hace quince años. En 2011 la FDA cambió el programa de riesgos de Victoza, de Novo, porque una encuesta mostró que cerca de la mitad de los médicos de atención primaria no conocía la advertencia más grave del producto, bastante menos que los endocrinólogos. Quedó escrito en el acuerdo que Novo firmó con el Departamento de Justicia en 2017 por el manejo de ese programa, un expediente que no tiene nada que ver con pagos a médicos.
Part D no publica los casos en que un médico recetó diez veces o menos una droga: los tapa para proteger la privacidad de los pacientes. Así que todas las cuentas de arriba se hacen sobre los médicos que quedan visibles, y eso podría estar inflando el resultado.
Ese tapado no cae parejo. Se lleva al 17,0% de los que no cobran nada y al 0,6% de los que cobran honorarios, que son 2 de 344, en Ozempic 2024. Los que cobran recetan más, así que casi siempre pasan el umbral y quedan a la vista.
Para ver si la brecha es un espejismo, les puse a todos los médicos tapados las diez recetas del techo, que es el máximo que CMS puede estar escondiendo. Es un escenario imposible, porque supone que todos recetaron el máximo. Ni así se cae. Esta prueba corre sobre un universo más amplio que el de las cifras de arriba, así que sus números no son "los de antes corregidos", pero la conclusión aguanta: la diferencia no baja de 4,62 veces en ninguna celda de atención primaria ni de enfermería y asistentes médicos, y endocrinología se queda entre 1,23 y 1,65. El tapado de datos, entonces, achica la brecha medida.
Falta la pregunta del título. Adentro de los 383 que cobraron honorarios por Ozempic en 2024 (los 342 de arriba más los que cobraron y no figuran recetando), ¿el que más cobra es el que más receta?
No. En Ozempic 2024, el cuarto de médicos que más cobró receta un 45% menos que el cuarto anterior: 189 recetas contra 343, cobrando un 72% más (9.306 dólares de mediana contra 5.426). Son grupos de 96 y 95 profesionales, y las medianas se calculan sobre los que quedan visibles, que ahí son el 82,3% y el 93,7%.
En Ozempic 2022 pasa lo mismo con otros números. Si mido la correlación entre plata y recetas adentro de ese grupo, da negativa en tres de los cuatro años de Ozempic. En Mounjaro 2024 da positiva, o sea que las dos marcas se comportan al revés una de la otra.
Y hay un contraejemplo más, que es el más limpio de todos. Lilly le sacó casi toda la plata a Trulicity: pasó de pagarle a 39.483 profesionales por esa marca en 2022 a 2.300 en 2024. Los médicos se quedaron: 100.299 siguieron recetando Trulicity en 2024 sin cobrar un peso por ella. Y no es que hubieran pasado a cobrar por otra marca de la misma compañía, porque sólo el 29,0% de ellos recibió algo de Lilly ese año, así que siete de cada diez no recibieron nada.
Ninguna de las dos declara hoy un litigio abierto por pagos a prescriptores. El problema que sí tienen enfrente es de dónde poner la plata. Entre los que figuran recetando la marca, el canal de comidas y viajes alcanza a entre el 98,6% y el 99,4% de los que reciben algo, y en los datos públicos no muestra ninguna diferencia. El programa de oradores llega a unos cientos de personas y sí muestra una grande.
Con las comidas haría un experimento antes que un recorte. Estos datos son una foto de un momento: no pueden decir si la comida sostiene algo que sin ella se caería. Cortaría las visitas en un grupo de territorios elegidos al azar durante dos trimestres, y mediría la proporción de GLP-1 sobre el total que receta cada médico, en puntos de la práctica, que es la corrección que este caso propone. Criterio de corte fijado antes de empezar: si a los seis meses la diferencia entre los territorios con visitas y los que no se quedó por debajo de 0,15 puntos, que es tres veces la brecha que hoy se ve en Ozempic 2024, la plata se mueve a otro lado.
El costo hay que decirlo. Si el efecto existe, el experimento cuesta ventas en los territorios cortados. Y la fuerza de ventas puede compensar por otro lado y arruinar la medición, así que los territorios los tiene que asignar la central.
Con el programa de oradores haría otra cosa: dejar registro de por qué se elige a cada uno. El riesgo acá es de exposición más que de plata. El código que firmaron las propias compañías, el de PhRMA (la cámara de laboratorios de Estados Unidos), prohíbe elegir a un orador "en función de los ingresos pasados que haya generado o de los ingresos futuros potenciales que pueda generar recetando", y prohíbe que se le pague según "el volumen o el valor" del negocio. El inspector general de Salud dice que es sospechoso elegir participantes por los ingresos que generaron o van a generar.
Las dos explicaciones posibles de lo que este caso mide caen adentro de esa descripción. Y ninguna de las dos compañías declara medir nada al respecto: ni el balance anual de Lilly de 2025 ni el de Novo de 2024 mencionan sus programas de oradores entre los temas que podrían traerles problemas.
Lo que haría es concreto. Que cada elección de orador deje un expediente con un criterio clínico que se pueda verificar: publicaciones, participación en ensayos, docencia. Que alguien audite que la cantidad de recetas previas no entró en esa decisión. Y medir todos los años la misma cuenta de este caso: cuánto más receta un orador que sus colegas de la misma especialidad. Si en endocrinología da 1,2, la compañía no puede mostrar que el honorario haya aportado nada, y esa es plata que tiene que justificar. Si en atención primaria da más de 4, tiene que poder explicar con su propio expediente por qué eligió a esas personas.
Para Lilly nada de esto sería nuevo. El acuerdo que firmó en 2009 por la promoción de Zyprexa la obligó a publicar en su propio sitio los pagos que hacía a médicos, cuatro años antes de que existiera Open Payments, que salió de otra ley. Publicar esos pagos empezó siendo un castigo a uno de los dos protagonistas.
En qué orden pasaron las cosas. Que los que cobran honorarios receten más es igual de compatible con que el honorario haya cambiado algo, o con que la compañía haya elegido como orador a alguien que ya recetaba mucho. Una foto de un año no distingue las dos cosas, y las tres fuentes que revisé lo dicen con sus palabras.
Esto es Medicare. Part D cubre a los afiliados a Medicare, y la propia CMS avisa que sus datos "pueden no ser representativos del patrón completo de prescripción" de un médico. Lo que mido es qué lugar ocupa el GLP-1 adentro de Medicare.
La plata y las recetas no hablan del todo del mismo mercado. El 19,82% de lo que Novo y Lilly declararon por GLP-1 entre 2021 y 2024 fue por Wegovy, Zepbound y Saxenda, que son las marcas para bajar de peso, y en 2024 esa proporción llega al 38,69%. Medicare tiene prohibido por ley cubrir drogas para adelgazar; Wegovy aparece en los datos recién después de que la FDA le aprobó un uso cardiovascular el 8 de marzo de 2024. Así que el cruce alcanza al 88% de la plata en 2021 y al 61% en 2024.
Los grupos que sostienen el hallazgo son chicos. Son 342 profesionales con honorarios en Ozempic 2024, de los cuales 65 son de atención primaria y 38 de enfermería y asistentes médicos. Todo lo que digo sobre ellos se apoya en esos números.
Hay un estudio publicado sobre esta misma pregunta que no pude leer. Khunte, Chetty, Ross y Chen publicaron el 24 de enero de 2026, en el número de marzo de Mayo Clinic Proceedings, una carta de investigación sobre pagos de laboratorios y prescripción de GLP-1, con Part D 2022-2023 y Open Payments 2021-2022, sobre enfermería y asistentes, atención primaria, endocrinología, cardiología y nefrología. No hay copia de acceso abierto. No digo nada sobre sus resultados porque no los conozco, y este caso no pretende ser el primero en mirar esto.
Esto se caería si alguien siguiera a los mismos médicos en el tiempo y mostrara que los de atención primaria y los de enfermería y asistentes médicos que cobran honorarios ya recetaban mucho antes del primer honorario. Ahí la puerta sería el criterio con el que se elige al orador, y la sección de la decisión pasaría a ser una pregunta sobre cómo se gobierna el programa. Ese seguimiento necesita el historial de cada médico y no se puede armar con datos públicos.
También se caería si apareciera un tercer factor que explique las dos cosas a la vez. El candidato más obvio es a qué se dedica cada médico adentro de su especialidad: un médico de atención primaria dedicado a obesidad y diabetes va a tener mucho GLP-1 en su práctica por sus pacientes, y es candidato natural a orador. Part D publica una sola etiqueta de especialidad por médico, así que esa posibilidad queda abierta.
Y habría que rehacer la sección del tapado de datos si CMS bajara el umbral de once recetas o publicara lo que hoy esconde: entre el 17,0% y el 58,8% de los médicos que no cobran nada, según el año y la marca, dejaría de estar tapado.
Los datos de recetas llegan hasta 2024, el último año que publicó CMS, y los de pagos hasta 2025. Cada número sale de un script que lee los archivos originales, identificados por su dirección de descarga y por su hash, así que se pueden volver a calcular sobre los años que se publiquen después.
Este es un trabajo independiente, hecho con fuentes públicas. No tengo ni tuve relación comercial con ninguna de las compañías mencionadas.
Si llegaste hasta acá, algo del problema te interesó. Me gusta discutir estas decisiones con gente que las vive de cerca: escribime lo que harías distinto, o agendemos una call.
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